Propuestas de las organizaciones agrarias ante la crisis del vino por exceso de producción



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Día 30/04/2019

Propuestas de las organizaciones agrarias ante la crisis del vino por exceso de producción

La Interprofesional del Vino (OIVE) ha presentado un documento entregado por Asaja con tres propuestas, consensuadas por los tres sindicatos agrarios.

Las propuestas son:

1ª Aplicación del artículo 167 Reglamento. (UE) 1308/2013 para la destilación de vinos procedentes de excesos de rendimiento para la fabricación de alcohol para uso industrial o energético.

2º Limites de rendimientos para viñedos sin DOP/IGP

3º Vendimia en verde.

Aparte de estos tres puntos, también pedían el incremento de la prestación vínica de un 10 a un 15%

 

Todas las posibles medidas son conflictivas ya que, para beneficiar a unos, perjudican a otros, por lo que la equidad no la veo por ningún sitio.

También es imprescindible decir que debe imperar la libertad de la ley de la oferta y la demanda, y como ya me han comentado varios compradores y exportadores de vino: ¿Qué hubieran dicho si el año pasado, ante la subida tan enorme, hubieran esgrimido ellos medidas totalmente contrarias? Me comentan que mientras el año pasado los sindicatos callaban y ellos perdían dinero y clientes por el alto precio; ahora, cuando las tornas cambian, ponen el grito en el cielo.

Dejando esto aparte, ya que se deben ver todas las posturas, veo que hay medidas que hay que estudiar porque pueden perjudicar a un sector u otro.

Analicemos por puntos:

1ª Aplicación del artículo 167 Reglamento. (UE) 1308/2013 para la destilación de vinos procedentes de excesos de rendimiento para la fabricación de alcohol para uso industrial o energético.

¿Quién paga esto? Es la primera pregunta que hay que hacerse aquí (y en otros puntos). Por supuesto no se le puede decir ahora al elaborador, sea particular o cooperativa, que entregue una cantidad de vino a bajo precio, una vez que han valorado o pagado la uva en el mes de octubre o noviembre, con el consiguiente quebranto económico. Si no lo paga el elaborador, lo debe pagar el agricultor, por tanto, también se produce un quebranto al pagarle menos por la uva o bien obligarle a devolver parte de lo cobrado. Es decir, o se quiebra al elaborador o al agricultor. Esta medida, si acaso, hay que anunciarla antes de la vendimia para que unos y otros obren en consecuencia.

Esta entrega estimo que sería de 3 o 4 millones de hectolitros como mucho, y a precio muy bajo. Una cantidad que no solucionaría el problema y tiraría, indudablemente, para abajo los precios del vino libre, como hemos visto otras veces.

 

2º Limites de rendimientos para viñedos sin DOP/IGP.

Es la medida que veo correcta, no se deben permitir rendimientos de 40, 50 o 60.000 kilos por hectárea que producen excedentes y bajan enormemente la calidad de los vinos. Estas producciones o se prohíben o se deben de destinar, pagándolas muy baratas, eso sí, a alcoholes o mostos, pero siempre bajando el precio de la uva para no fomentar estas producciones tan altas.

 

3º Vendimia en verde.

Nunca me ha gustado esta medida, una cosa es estallicar y otra quitar uva en verde en cantidad grande, aunque se prime, ya que no sabemos si luego inclemencias climatológicas o ataques criptogámicos, al principio o al final del ciclo vegetativo, pueden echar abajo una cosecha que de por sí se ha recortado artificialmente. No obstante, podría ser una opción, nunca una obligación.

 

Aparte de estos tres puntos, también pedían el incremento de la prestación vínica de un 10 a un 15%.

Vuelvo a hacer la pregunta del primer punto: ¿quién paga esto? Tampoco es de recibo hacérselo pagar “a toro pasado” al elaborador, produciendo el consiguiente quebranto económico.

 

En resumen, hay que tomar medidas, es cierto. Si vienen dos o tres cosechas normales-altas, no nos va a caber el vino, el potencial que tenemos en estos momentos es muy alto, ya lo estamos viendo. Pero está claro que estas medidas, si se pusieran en marcha, tendrían que consensuare entre todos los sectores, desde el agricultor, hasta el elaborador y el industrial embotellador o exportador, procurando no perjudicar a nadie. Sobre todo, deben ser medidas informadas y acatadas con anterioridad a una vendimia o campaña, que el agricultor sepa de antemano que, si tiene más de una cierta producción, la uva se pagará a precios irrisorios. Que el elaborador sepa si va a tener que entregar, por ese alto rendimiento, una cantidad de vino a precio bajo, para que a la hora de poner precio a la uva lo contemple también. O si va a tener que destinar a entrega vínica obligatoria un 15% en lugar de un 10%.

Y, lo más importante, tener en cuenta que si se toman medidas para cuando el precio del vino baja, se deberían tomar también medidas para cuando el vino sube. Hay que ser equitativos con todo el mundo, no solamente cuando hay un problema.

 

Javier Sánchez-Migallón  
Javier Sánchez-Migallón
Director Ediciones Albandea y El Correo del Vino

 




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