Almacenamiento privado o a la fuerza ahorcan



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Día 05/06/2019

Almacenamiento privado o a la fuerza ahorcan

La propuesta de Cooperativas Agrarias de Castilla-La Mancha, secundada por las principales organizaciones profesionales agrarias y cooperativas a nivel nacional, es un importante paso adelante en la autorregulación del sector del vino que, como este año, se ve abocado a una importante crisis de precios como consecuencia de la elevada cosecha de 2018.

Ese paso, que parece contar con la aquiescencia del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y de la Interprofesional del Vino, supondrá un antes y un después en el mercado del sector si finalmente se llevan a cabo y se adoptan medidas complementarias que las faciliten e implementen.

La propuesta tiene como eje principal el almacenamiento privado de hasta cuatro millones de hectolitros para agilizar el mercado de los vinos de calidad, ya que esta medida solo afectaría a vinos sin IGP y no amparados por ninguna norma de calidad, con un tope del 10% para las bodegas y cooperativas que se acojan a ella.

Pero el corazón de la norma se encuentra en el destino de las producciones que sobrepasen los 150 hectolitros para tintos y los 180 hectolitros para blancos, ya que solo podrán dedicarse a la destilación de alcohol para uso de boca o etanol y a la elaboración de mostos.

Esta enunciación, que habrá que esperar a ver cómo acaba en su redacción final, es un importante paso adelante que, además, debe ir acompañada de otras medidas adoptadas a título individual por las bodegas y, especialmente, las cooperativas vitivinícolas. Buena parte de ellas, de un tiempo a esta parte, han sido consecuentes con los tiempos que corren y han elevado su listón de exigencias a sus clientes o socios que, en no pocas ocasiones, han aportado uva de escaso grado, maduración incipiente o índice glucónico elevado para ganar por la vía de los kilos lo que jamás ganarían por el camino de la calidad. Ese camino supone premiar a los malos viticultores, que se llevan más dinero por los kilos que aportan que por la calidad que su uva merece, frente a los buenos viticultores, que ven cómo se les castiga por el hecho de haber realizado un control de rendimientos que redunde en la calidad de su uva.

Así, mientras algunas cooperativas modélicas priman la calidad de la uva e incentivan a sus socios que mejor lo hacen, otras se limitan a poner penalizaciones tan ridículas como un 5% sobre el total cuando su producción en kilos ha crecido de forma paralela a la pérdida de grados y puntos de color.

Es en este contexto donde las decisiones que adopte el sector pueden ser vitales para su futuro. De nada sirve el argumento de las producciones elevadas de Italia, ya que ellos sí son capaces de vender el vino y a un precio infinitamente más elevado que nosotros. Y la realidad es la que es.

José Luis Murcia

 
José Luis Murcia
Periodista. Presidente de AEPEV-FIJEV.

 




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